El cineasta George Motz se ha convertido en gurú global de esta comida-religión. “Voy donde haya gente que necesite comer una hamburguesa rica”, asegura.

George Motz es un chiflado de las hamburguesas. En los últimos 20 años ha engullido 14.000 (sale a dos por día). Pero más que en comerlas, los esfuerzos de este cineasta criado en Long Island se centran en cocinarlas. Motz tiene algunos documentales gastronómicos muy alabados.

“Viajo por el mundo para dar a conocer la auténtica hamburguesa americana”, explica. Tira una pelota de carne a la plancha y espachurra la cebolla encima, una receta cuyo origen se remonta a principios del siglo pasado en Oklahoma. “La cebolla suelta un líquido dentro de la carne que le da un sabor como ningún otro ingrediente hace”, dice Motz.

La ‘onion cheeseburger’ de Motz destaca por su simpleza y fácil elaboración. Por eso Motz es cauteloso con las salsas. “La mayonesa y la mostaza potencian el sabor de la carne. El kétchup, al ser dulce, consigue lo contrario”

Algunos de sus seguidores en redes, dueños de restaurantes, le invitan a cocinar hamburguesas para la clientela por un día. Tan pronto se planta en un sitio de desayunos de París, como va al restaurante de Copenhague o se desplaza hasta Buenos Aires para aplastar 1.466 hamburguesas, su récord en un día. “Voy donde haya gente que necesite comer una hamburguesa rica”, declara. Se forman colas.

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